Aquella soledad que reconcomía su pequeño corazón marchito y desolado.
Aquella inseguridad que la devoraba al verle pasar.
Aquellas sonrisas fingidas.
Aquellas canciones tristes que sonaban cada noche.
Aquellas lágrimas derramadas por la persona equivocada.
Aquellas caladas a aquel mismo cigarrilo desgastado.
Aquellas canciones tristes que sonaban cada noche.
Aquellas lágrimas derramadas por la persona equivocada.
Aquellas caladas a aquel mismo cigarrilo desgastado.
Todo aquello era amor, y la estaba matando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario