Estoy tan harto de todo.
Harto de que sea tan duro ser tan frágil.
Harto de no saber ni lo que siento.
Harto de no saber si romper a reír o romperme a secas.
Harto de no saber si poner música triste o alegre.
Harto de no saber que hacer en los momentos adecuados.
Harto de equivocarme en todo.
Harto de echarte de menos y odiarte.
Harto de tener que dormirme pensando en ti por miedo a perderme a mí mismo.
Harto de no saber nada de nadie, ni siquiera de mí.
martes, 25 de febrero de 2014
martes, 18 de febrero de 2014
Historias de un amor roto, y unas almas más rotas aún.
Te echo de menos. En serio, ésto cada vez tiene menos sentido, cada día que pasa pierdo las ganas de vivir, de sonreír, de seguir aquí. No me imagino mucho tiempo soportando ésto. Tengo ganas de morirme. Ansío con ganas el día de mi muerte, mi único consuelo es que no queda mucho para ello.
Todo éso me recuerda a aquella historia que solía contarme mi padre, te la contaré y me entenderás. Decía así:
Había una vez un chico y una chica, felices; o eso creían hasta el momento de conocerse. Pasaron los días (no recuerdo exactamente si eran meses, semanas o días; así que lo dejaremos simplemente en 'tiempo') como iba diciendo, pasó el tiempo después de su primer encuentro y el amor fue superior a sus ganas de ser felices, qué ilusos eran. Tuvieron una cita, y otra, y otra después de la otra, y así durante semanas, y meses. Era curioso, llevaban meses quedando todos los días en aquel parque frío y desolado y jamás se habían mirado a los ojos, quizás por miedo a verse el alma o quizás a robársela; eso no lo sabe nadie. "Qué bonito" pensarás, "mentira" te contestaré yo. Aquel amor era bonito, sí; pero no, aquel amor era horrible, los consumía, lo peor era que ellos lo sabían. Ellos sabían que con cada día que se siguiesen viendo era como entregarle un arma al enemigo, un suicidio en potencia.
Atento, no me gustaría que te perdieses esta parte, es la mejor.
Habían quedado para verse, ya hacían 9 meses juntos, aquel día iba a ser un día para el recuerdo. Pasearon por el campo, hicieron una pequeño picnic a los pies de un valle. Aquello era perfecto, era el día perfecto con la compañía perfecta. Se tumbaron en un campo de margaritas a contemplar el sol brillar entre las nubes (había llovido y las flores estaban llenas de rocío, por si no lo habías deducido).
- Te quiero, te quiero como jamás podría haber imaginado querer a alguien - susurró ella rompiendo en mil pedazos aquel silencio que los envolvía.
- Calla. ¿No lo oyes?
- No oigo, ¿el qué?
- El latido de nuestro corazón, se está apagando, como una vela en una tarde fría y lluviosa.
- ¿Qué?
- No puedo permitirlo. Prométeme que me perdonarás, y yo te juro que siempre serás esa canción que resuene en mi cabeza tenuemente cada noche de invierno y que jamás caerá en el olvido.
Y en ese momento, sacó una pistola y disparó. Los dos tenían su sueño, él morir habiéndose despedido de su amada y ella descansar junto a él para siempre.
¡Ya te lo dije, ésta era la mejor parte! Qué irónico, que el amor; que se supone que es lo que llena y da felicidad a la vida nos haga las personas más infelices del mundo.
Espero verte allí arriba.
jueves, 6 de febrero de 2014
¡Se ha quedado un buen día para morirse!
Con aquella sonrisa siempre puesta, con aquellas mejillas siempre rosadas, con aquellos labios que invitaban al pecado; todo lo que tenía la hacía perfecta. Todos veían aquella chica de los pechos turgentes, mirada segura y aquella melena reluciente con aroma a vainilla. Nadie veía a la chica que lloraba todas las noches hasta altas horas, aquellas chica que tapaba los moratones con capas de maquillaje, aquella chica que siempre llevaba sudaderas largas para tapar aquellos cortes, aquella chica que no tenía sentimientos; que se los había olvidado en el noveno cajón de su locura, aquella chica que se levantaba con un "no sirves para nada" y se acostaba con un "deberías morir" dirigido hacía si misma.
Despertarse en llantos y sangre ya era rutina para ella. No era sangre lo que corría por aquella venas, no era nada, porque nada corría por aquellas venas; estaban vacías. Y aquello era lo que devoraba sus entrañas de verdad.
Despertarse en llantos y sangre ya era rutina para ella. No era sangre lo que corría por aquella venas, no era nada, porque nada corría por aquellas venas; estaban vacías. Y aquello era lo que devoraba sus entrañas de verdad.
martes, 28 de enero de 2014
"Hasta altas horas por los callejones del Trastevere.."
Me miraba al espejo y pensaba "Ugh, que asco. Ojalá fuera..., aunque bueno, podría ser..., pero lo mejor sería poder ser..." y así siempre. No recordaba ningún momento feliz frente a él; todo eran llantos, súplicas y bla bla bla.
Espero no estar aburriéndote. Bueno continuo, que me voy por las ramas, desde hace poco me gusta una persona. Todas las noche suelodormirme intentar dormir pensando en ella e imaginando una vida juntos. En aquella vida solíamos dar largos paseos por los callejones del Trastevere hasta altas horas de la madrugada (sí, en mi imaginación vivo en Roma) de la mano de nuestra preciosa hija Corinne. Acababa de cumplir los 4 años, verla feliz me llenaba. Con aquellos ojos azules brillantes como el reflejo del sol en el mar, con aquel cabello cobrizo, ay aquel cabello cobrizo; era tan.. yo, y esas mejillas con esas arruguitas que esbozaban una sonrisa; pero sobre todo lo que más me gustaba de ella era aquella mirada, oh si, esa mirada tan tímida, tan frágil pero a la vez tan penetrante; capaz de parar un tren en movimiento.
Oh, creo que me he desviado del tema central, sí, lo he hecho, Bueno, prosigo contándote. Como decía antes, hacía más bien, relativamente poco que me gustaba esa persona, pero lo increíble es que estoy empezando a creer que se fija en mí, aunque luego; parándome a pensar un poco, ¿quién iba a fijarse en mí?, ¿quién querría tener a su lado a una persona tan frágil... tan yo?
Con cariño,
(Como verás, falta el remitente, pero es que ni yo mismo sé quien soy ahora mismo).
Espero no estar aburriéndote. Bueno continuo, que me voy por las ramas, desde hace poco me gusta una persona. Todas las noche suelo
Oh, creo que me he desviado del tema central, sí, lo he hecho, Bueno, prosigo contándote. Como decía antes, hacía más bien, relativamente poco que me gustaba esa persona, pero lo increíble es que estoy empezando a creer que se fija en mí, aunque luego; parándome a pensar un poco, ¿quién iba a fijarse en mí?, ¿quién querría tener a su lado a una persona tan frágil... tan yo?
Con cariño,
(Como verás, falta el remitente, pero es que ni yo mismo sé quien soy ahora mismo).
domingo, 29 de diciembre de 2013
Miradas.
- ¿Por qué me has traído aquí?
- ¿Ves aquellas estrellas y toda esta lluvia cayendo sobre nuestros pies?
- Sí, pero aun no has respondido a mi pregunta.
- Te he traído aquí porque todo me recuerda a ti, todo. En cada gota de lluvia, en cada estrella del firmamento; en cada una de ellas te veo; te veo nacer, morir, revivir, veo cada una de tus miradas, cada una de tus caricias, cada uno de los momentos vividos junto a tu lado y recuerdo el que nos unió. Y es que las personas somos una bomba de recuerdos, caricias, sentimientos, emociones y miradas en el firmamento a punto de estallar.
viernes, 27 de diciembre de 2013
¿Soledad? Quizás.
Vacío, me siento vacío, sí, es raro, estoy rodeado de gente a la que "importo" en la cual debería de confiar y creer en su amistad. Pero no, resulta extraño la verdad, que estando rodeado de gente me sienta vacío y desamparado ¡manda narices! No podía ser la típica persona que ves por la calle tranquila pero alegre y sonriente al mismo tiempo, o como esa gente de anuncios de casas en la playa que tanto se reían y a las que todo parecía importarle una mierda; no, yo tenía que ser un saco de inseguridades y miedos al cual todo aterrorizaba, todo. Y es que eso era lo único que tenía claro en mi vida, que no tenía nada claro.
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